12 nov 2009

"Te quiero más que a mí"...

Desde que nos cambiamos a Uniprint la vida laboral parece que corre más lenta. Será por el lugar o será porque el entorno más organizado hace que nos organicemos más...O quizás será la nueva oficina, muy grande, demasiado a veces, tanto que las voces se pierden, sobre todo con los dos mega aires acondicionados industriales que tenemos en la pared.

Algunos dicen que nos fuimos por la puerta de atrás y hay quien ve traición en nuestra marcha a Uniprint. Yo lo veo muy positivo. Es un paso adelante y aunque duele dejar físicamente (no moralmente) la casa en la que uno se va haciendo periodista, los retos nuevos y los cambios siempre son postivos.

Durante la primera semana y media me he preguntado muchas cosas. ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué se espera del equipo? ¿Cómo tenemos que demostrar que valemos mucho? ¿Cómo puedo hacer que el equipo siga para arriba y que todos seamos cada vez más competentes y mejores? La verdad, la primera semana y media está siendo un poco extraña. No es miedo, es incertidumbre y ganas de abarcarlo todo aunque sé que hoy día no podemos abarcar todo, siento que todo el mundo espera que así sea. Sea como sea, el equipo está muy preparado y lo que abarquemos lo haremos con mucha calidad.

Hoy, por ejemplo, fue uno de esos días de orgullo. Hace un par de horas fue la presentación de "Espejo de mi Yucatán", un libro que editó el equipo y que ha causado gran aceptación. Se trata del primer homenaje en forma de libro de Fernando Espejo más de dos años después de su muerte. Políticos, profesores, figuras de la cultura, amantes de las letras y directivos de la empresa estaban ahí, en un auditorio grande. Más de 70 personas asistieron. Atrás, en la parte más oscura y alta del auditorio, me senté a ver la presentación. Hablaron cuatro personas: su hija, el alcalde, un cronista de la ciudad y un directivo de la empresa. Me vinieron a la cabeza todos los momentos que pasamos para hacer el libro: correcciones, presentaciones, revisiones, diseño, agobios, peleas...pero al final, ahí estaba el resultado, un libro que es ya parte de la historia cultural yucateca. En el interior, una firma, Grupo Megamedia y una unidad como editora: LA FACTORÍA. En la presentación nadie se acordó de nombrar LA FACTORÍA. O quizás alguien se acordó que tenía que nombrarlo, pero no lo hizo. Finalmente todos somos Megamedia y eso es ser "patrióticos", pero qué bonito hubiera sido que se acordaran de LA FACTORÍA. Sea como sea, yo me acordé y todos los directivos que estaban presentes también y los que compren el libro lo sabrán.

Estuve más de una semana detrás de un boleto para que viniera Cecy. En estas cosas es complicado, pero no dejé de intentarlo. Al final no se pudo. ¿Se hubiera podido? Claro que sí, pero no se pudo.

En el Olimpo
Después de la presentación hubo un vinito y unos canapés para los asistentes al evento; en el balcón de El Olimpo. Ahí me asomé unos momentos. Corría el viento, leve pero rico. El parque que había frente al balcón ya estaba oscuro aunque las farolas intentaban rescatarlo de la penumbra, al igual que algunas computadoras encendidas y disfrutando el wifi libre del mismo. "Qué padre", dije. "Qué curioso. Tanto tiempo haciendo el libro para que todo se resuma en un rato de presentación...en una plática y un vinito en el balcón". No me quejo..Solo digo que es curioso. "Es tan corto el amor y tan largo el olvido", decía Neruda...

Ximena Espejo me saludó. Su hija está emocionada y agradecida. Que le hagan un homenaje así a tu padre debe ser para emocionarse. Y me lo dijo. La hija de Fernando Espejo me dio las gracias y se emocionó con un libro que hicimos nosotros. Eso no tiene precio. El hermano de Espejo no se acordaba de mí. Bueno, no le juzgo, no tiene porqué si nos vimos una vez únicamente. Pero cuando le hablé, mi acento me delató. "Sí, sí, claro...tú eres....tú eres....sí, sí, claro, que nos reunimos en las oficinas de Líber", me dijo. "Así es, don Jorge, así es, soy el mismo". No importa que no se acuerde de mi nombre. Yo tampoco antes de que me dijera un compañero "mira, ahí viene don Jorge Espejo a saludar" en el balconcito de El Olimpo.

Salí del lugar despidiéndome de algunas personas y me metí en la librería. Es curioso cómo una librería puede cambiar de ambiente completamente si es de noche. La oscuridad de la calle puede hacer que una librería sea más interesante y rica de lo que ya lo es durante el día. Salí a los diez minutos y el ambiente del centro en las noches es espectacular. Parece un día a medio día. Las noches del jueves se sienten especiales en el centro. "Aquí debería estar Cecy, conmigo", y me vino a la mente algo que le dije en el messenger el otro día: "te quiero más que a mí". "Nunca me habías dicho eso", me respondió..."Te quiero más que a mí"...volví a pensar mientras me metía en el estacionamiento y la iba a buscar...

1 comments:

Anónimo dijo...

Mi estimado Habitante, claro que cuesta dejar las cosas a un lado. Dímelo a mi. Después de todo el ser humano es un animal de costumbres... no todas buenas, pero costumbres al fin y al cabo.
En cuanto a lo que opinen los demás, que les vaya valiendo un soberano sorbete, te aseguro que más del 90% de ellos es por pura y recochina envidia... (aunque luego te saluden hasta de besito tronado y toda la cosa).
Es más, déjame decirte que admiro su valor para decir, señores!, nos mudamos porque es lo que necesitamos en este momento!
Ya quisiera yo poder hacer eso.
Una cálida felicitación por sus logros y por los proyectos. Espero que sigan cosechando éxitos porque son un grupo que en verdad entiende el concepto de equipo.
Sabes que pueden contar conmigo.
:D